Responde y entiende por qué.
Eliges, completas el espacio o escribes un texto corto, con feedback inmediato. La IA te explica el razonamiento detrás de cada respuesta, sea correcta o incorrecta, para que entiendas la regla en lugar de simplemente memorizar el resultado.
Escribe y hazte entender.
Respondes consignas de escritura con tus propias palabras. La IA evalúa lo que realmente escribiste, no solo la gramática y el vocabulario, sino también si te hiciste entender. Ves qué funciona, qué no, y exactamente en qué trabajar después.
Habla y hazte escuchar.
Respondes consignas orales con tu propia voz. Sin guiones ni apuro. La IA escucha cómo desarrollas tus ideas, no solo cómo suenas.
Dilo y suena natural.
Repites una frase. La IA la descompone sonido por sonido, evaluando precisión, fluidez y ritmo. Dejas de sonar simplemente correcto para empezar a sonar natural.